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Bullying, la importancia de los testigos

En una situación de bullying o acoso escolar, intervienen distintos “actores” en el proceso. Veamos cuáles son:

– La víctima, quien sufre el acoso y se encuentra indefenso.
– El acosador, quien provoca el maltrato en la víctima.
– Los espectadores o testigos, que son los compañeros que observan y/o conocen la situación de acoso o bullying, y o bien animan al agresor o bien se muestran pasivos ante la agresión.

Vamos a analizar precisamente a los espectadores o testigos y la importancia que pueden tener en la resolución de la situación de bullying o acoso escolar.

Espectadores o testigos pasivos ante el bullying

Algunas de las características que suele mostrar el perfil de un menor acosador son la necesidad de dominar, la necesidad de exhibir esa dominancia y la buena autoimagen que tiene de sí mismo.

testigos bullying

Cuando un acosador inicia un proceso de bullying, la existencia de espectadores o testigos pasivos refuerza esa necesidad de dominar y su propia autoimagen. Su demostración de poder está siendo observada y eso mejora su propia autoestima.

Estos espectadores pueden ser pasivos o activos, y refuerzan el acoso de distintas formas:

– Simplemente observando, por lo anteriormente explicado.
– Porque son activos, al reírse, alentar o provocar a la víctima.

En la mayoría de las ocasiones sin embargo, los espectadores no están de acuerdo con el maltrato o bullying, a pesar de permanecer pasivos, con lo que se pueden convertir en un buen objetivo de trabajo para quienes intentamos acabar con el bullying. Su pasividad obedece al propio miedo de convertirse en el blanco de ese acoso.

Se debe trabajar en la sensibilización de estos espectadores y el papel que desempeñan en las situaciones de acoso escolar o bullying.


Cómo trabajar con los testigos o espectadores del bullying

La forma más obvia de trabajar en la sensibilización de los espectadores es a través de sesiones impartidas en los propios centros escolares, consistentes en charlas, dramatizaciones, etc. Dirigidas por expertos en la temática en las que se les estimule a los siguientes puntos:

1.- Deben reconocer que son espectadores o testigos: que tomen conciencia de que son o han sido testigos de situaciones de bullying, donde el agresor intimida o maltrata a la víctima, sin que haya hecho nada por evitarlo. No se trata de culpabilizarlo, sino de concienciarlo.
2.- Debe analizar sus pensamientos y emociones: debe ser consciente de lo que ha sentido o pensado en ese momento, de si es justo, de si se ha puesto en el papel de la víctima, etc.
3.- Debe ser consciente de que ha encubierto al agresor: al ser espectador ya es parte implicada en el bullying. Al no actuar está consintiendo que el bullying se produzca.
4.- Debe de concienciarse de que debe evitarlo y denunciarlo: los agresores eligen a las víctimas entre sus compañeros, y si no se los para, en cualquier momento le puede tocar a él.
5.-Hay que darle razones de peso para que reúna el valor de actuar:

– Porque nadie tiene derecho a actuar maltratando.
– Porque se debe ser solidario y ayudar al más débil.
– Porque una vez se arranca, hay muchísimas probabilidades de que otros espectadores se unan y consigáis parar al agresor.
– Porque al no actuar estás alentando al agresor, apruebas su conducta.
– Porque no merece la pena ser amigo del agresor si esa amistad se basa en el temor.
– Porque se acostumbrará a la injusticia, y crecerá tolerándola.
– Porque la defensa del agredido no tiene por qué ser peleándote, basta con que comuniques lo que está sucediendo: a los profesores, a los padres…
– Porque el agresor necesita ayuda, hay que denunciar el hecho para que le puedan ayudar.
– Porque ayudando a una víctima, te sentirás muy bien contigo mismo.

Muchos de los casos de los que tristemente estamos teniendo noticias últimamente de bullying y de otros tipos de acoso, podrían evitarse con la intervención de estos espectadores o testigos.

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