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Libro: ¡P@adres en alerta! Nuevas Tecnologías

Contenido inapropiado o dañino para los menores en Internet

Qué entendemos por contenido inapropiado en Internet para los menores

Por contenido inapropiado entendemos todo aquel contenido que existe en la Red y que no es adecuado en función de la edad. Es contenido que puede ocasionar malestar psicológico en el menor, que puede impresionarle, que puede no entender debido a su propia edad o por el propio contenido, que puede generarles confusión, etc.

Entre los temas que pueden considerarse como contenido inapropiado para los menores nos encontramos con:

  • Pornografía
  • Terrorismo
  • Violencia
  • Páginas y blogs pro-anorexia y pro-bulimia
  • Xenofobia, racismo, homofobia, discriminación.
  • Webs con falsos castings y ofertas de trabajo para captar a jóvenes e introducirles en el mundo de la explotación sexual.
  • Webs que explican cómo autolesionarse, sobre el suicidio, sobre todo tipo de drogas, etc.
  • Vídeos o imágenes sobre prácticas y modas peligrosas: riesgos con vehículos, “balconing”, “chocking game”, etc.

Las búsquedas en Internet por parte de los menores obedecen fundamentalmente a dos criterios: necesidad de información por tareas de aprendizaje  y las propias inquietudes y ocio.

En ambos tipos de búsqueda no están exentos de encontrarse de forma accidental con este tipo  de contenido inapropiado. Lo importante es que exista una educación previa y una confianza con los adultos, con el fin de que sepa filtrar esas búsquedas y evitar ese tipo de contenidos.

En relación al contenido inapropiado en Internet existen tres tipos de internautas:

  • Pasivos: los que se encuentran ese contenido de forma accidental, ya que no lo buscan intencionadamente.
  • Activos: aquellos que por sus propias inquietudes buscan ese contenido para satisfacer su curiosidad.
  • Proactivos: son aquellos que no solo buscan ese tipo de contenidos, sino que contribuyen a su creación y difusión en la Red.

Todos aquellos que generan este tipo de contenidos y que buscan seguidores, por distintos motivos, han encontrado en Internet una plataforma ideal por su efecto de viralización y de difusión de aquello que comparten.

contenido inapropiado

Imagen: Shutterstock

Ejemplos de contenido inapropiado para los menores

Un ejemplo claro lo tenemos en aquellas webs y blogs que defienden la anorexia y la bulimia. Cualquier persona en la Red puede ocultar su físico, y también mentir respecto a su género, edad, trabajo, estado civil, etc., permitiendo crearse una personalidad virtual y ser alguien quizás muy lejano de quien es fuera del ciberespacio. Esta posibilidad puede resultar muy atractiva para algunas personas, pero también muy peligrosa para otras.

En este contexto de riesgo, encontramos las “princesitas tristes”, como se autodenominan las anoréxicas, y a las bulímicas, que a través de la Red buscan aliarse y crear grupos de encuentro para mujeres y hombres que comparten esta enfermedad, pero con la intención de ocultarla de sus padres.

Este es un terreno sumamente peligroso, pues los trastornos de la conducta alimentaria o desórdenes de la alimentación pueden generar una enorme cantidad de alteraciones en la salud, además de conflictos en la autoimagen y en las relaciones interpersonales.

Otro ejemplo clásico es la exposición de los menores a material pornográfico de todo tipo.

El conocimiento de la sexualidad por parte de los niños no siempre se origina en la familia y en el colegio, que sería lo más adecuado. En el proceso de maduración y de interrelación con sus iguales, adquieren gran cantidad de información sobre el sexo, y cada vez a menor edad, que en muchas ocasiones es una información errónea o distorsionada o incomprensible para su edad, con lo que se les hace un flaco favor.

En Internet existe un abuso de temas y expresiones sexuales a los cuales pueden acceder los niños y adolescentes. Ello puede acelerar la sexualidad y generar problemas en ésta en el menor, que requieran de una atención psicológica.

En muchas ocasiones el primer contacto del menor con la pornografía se produce de forma accidental, a través de la publicidad de las webs o incluso por correo SPAM. Aunque también en ocasiones buscan ese contenido de forma intencionada.

El gran problema reside en la facilidad para acceder a páginas con contenidos sexuales de diferente índole; frecuentemente esta exposición puede tener repercusiones negativas en el comportamiento sexual de niños y jóvenes.

En estos casos, los padres son los que deben vigilar estrechamente la forma en que sus hijos usan Internet, disponer de un control parental adecuado que evite la publicidad invasiva de este tipo de contenidos o el acceso a este tipo de webs y educar en este ámbito a sus hijos de la mejor forma posible.

Un último ejemplo es la violencia. Entendemos  la violencia como el conjunto de acciones y conductas, ya sea por omisión o realización, con la finalidad de ejercer poder y control, dañando u obstaculizando la igualdad o equidad en una estructura de orden social, que cambia al relacionarse temporal y espacialmente en diferentes contextos y momentos de la historia del ser humano.

La violencia presente en la web puede ser física, psicológica, sexual, económica, y social; todas estas modalidades se presentan en diferentes escenarios que se ven atacados por grupos o individuos que están manejando ventajosamente el anonimato y la inmediatez de compartir información, además de la comunicación en masa que ofrece la Red.

La violencia abunda en Internet. A niveles más leves, hay gran cantidad de ofensas verbales en foros, chats, comentarios, etc. Pero no solo se queda en la violencia verbal, hay muchas imágenes y vídeos de agresiones, de asesinatos, de brutalidad, que en ocasiones, hasta los mismos canales de noticias nos ofrecen en la Red.

En consecuencia, en muchas ocasiones, se consigue que los menores que acceden a este tipo de contenido se vayan haciendo inmunes a la violencia y pierdan la sensibilidad con todos estos temas. Y por desgracia, aprenden que la violencia puede ser una forma válida de resolver conflictos o de expresarse.

Existe mucho más contenido inapropiado para los menores en Internet, por lo que habrá que educarlos en un uso responsable de las nuevas tecnologías y acompañarlos en su exploración desde sus primeros pasos.

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