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El derecho al olvido en internet

El derecho al olvido o el borrado de datos en internet es una de las propuestas presentadas a principios de 2012 por Vivian Reding, comisaria europea de justicia.

Qué es el derecho al olvido

Hoy en día la cantidad de datos nuestros que circulan por internet, crece exponencialmente a medida que la utilizamos para hacer búsquedas, para comprar, para pedir citas… Pero llegado un momento nos puede interesar que desaparezcan nuestros datos, o que una empresa a la que vamos a solicitar nuestro puesto de trabajo tenga solo los datos que le facilitamos, o porque queremos borrar fotos y la web a la que las hemos subido no nos lo permite, o porque ya las han compartido…

La legislación no pretende incordiar el trabajo que realizan las redes sociales ni complicar la vida a las empresas que almacenan datos personales, cada vez más con la intención de ofrecer productos más personalizados a sus clientes. Pero si es cierto que se debe controlar y que debe existir un marco legislativo que ampare al usuario de la red en este sentido.

borrado de datos


El derecho al olvido es una de las novedades que incorporan las propuestas legislativas de la Comisión Europea. Si salen adelante, las redes sociales y cualquier empresa que almacene datos personales estará obligada por ley a borrarlos de inmediato y por completo si su titular lo solicita.

Algunas compañías, como Facebook o Twitter, han acabado por ofrecer a sus usuarios la posibilidad de borrar definitivamente la información pasado un plazo de tiempo. Con la propuesta legislativa presentada ayer, deberán hacerlo “de forma inmediata y completa” si el titular de la cuenta lo solicita explícitamente.

Pero la aplicación práctica del derecho al olvido o del borrado de datos en internet no será fácil, advierten diferentes fuentes del sector tecnológico. Parte de la información (por ejemplo, fotos o textos) puede haber sido captada por terceras partes sobre las que no se tiene control.

Además, las nuevas normas afectarán no sólo a las redes sociales, sino a cualquier empresa que maneje datos personales, lo que las obligará a revisar su forma de trabajar para asegurarse de que cumplen la ley. Sobre ellas, y no sobre el usuario, recaerá en adelante la carga de la prueba. Y en caso de que haya un problema de seguridad, deberán notificarlo de inmediato a los afectados y a las autoridades a ser posible antes de que pasen veinticuatro horas.

Las empresas que violen la legislación se exponen a ser sancionadas con multas que pueden alcanzar el dos por ciento de su facturación anual, con un tope de un millón de euros. Para no perjudicar a las pymes, Bruselas propone librar a las empresas de menos de 250 empleados de la obligación de nombrar un responsable de protección de datos; estará encargado de velar tanto por la información de terceros como de la de sus propios trabajadores.

Antecedentes del derecho al olvido

El caso de Max Schrems, el estudiante austriaco que forzó a Facebook a reforzar sus normas de privacidad, ha llamado la atención de las autoridades comunitarias. Usuario ávido de las redes sociales, un buen día decidió hacer uso de sus derechos y pidió a Facebook que le enviara una copia de toda la información que almacenaba sobre él.

Para su sorpresa, recibió un CD con más de mil páginas con información sobre sus contactos conversaciones, fotos… También datos, rastros, que él mismo había borrado seguían almacenados en su base de datos. Schrems detectó más posibles irregularidades y puso una queja formal, a la que finalmente Facebook respondió hace un mes anunciando cambios en su política de privacidad.

Reding destacó que con la futura normativa, este estudiante austriaco de 24 años no habría tenido que ponerse en contacto personalmente con el regulador de protección de datos de Irlanda, sede legal de Facebook en Europa, para poner su queja. En adelante, serán las agencias nacionales de protección de datos las encargadas de gestionar los conflictos transfronterizos.

El almacenamiento y análisis de datos personales es un sector que no conoce la crisis. Crece a un ritmo del 40% anual y los expertos lo conocen como “el petróleo del siglo XXI”, aunque sus titulares no lo sepan. Reding parece decidida a batallar con los ministros de Justicia y la Eurocámara para asegurarse de que el nuevo oro negro no se escapa del control de sus propietarios.

Fuente de la información: lavanguardia.com

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